Los trabajadores de plataformas digitales en México ganaron el reconocimiento de sus derechos laborales. No dejarán que las plataformas pisoteen sus derechos.

Cientos de trabajadores por aplicación realizaron un paro laboral el 15 de mayo. Foto: UNTA
Al grito de, “No somos socios, somos trabajadores”, cientos de trabajadores de todo México que prestan servicios de transporte y reparto a través de las plataformas digitales realizaron un paro laboral de dos horas el 15 de mayo para exigir tarifas justas, un fin a las desconexiones injustificadas, y, en última instancia, un acuerdo colectivo de trabajo con gigantes de las aplicaciones como Uber, Didi y Rappi.
La Unión Nacional de Trabajadores por Aplicación y de Reparto de México (UNTA) dijo que el paro laboral incluyó a trabajadores en cinco estados y en la Ciudad de México. A ellos se sumaron trabajadores de plataformas digitales en por lo menos 15 países quienes llevaron a cabo paros similare durante las horas de mayor demanda.
Presidenta Claudia Sheinbaum avanzo una reforma histórica de la legislación laboral en 2024, reconociendo la existencia de una relación laboral entre los 1,2 millones de trabajadores por aplicaciones en México y las plataformas—dandoles aceso a los trabajadores a seguro social, el reparto de utilidades, y créditos de vivienda. Pero el umbral para acceder a estos beneficios sigue siendo demasiado alto, señalan los trabajadores: solo el 10 porciento de los trabajadores por aplicacion ganan lo suficiente para acceder a los beneficios.
Luis Fernando Mora Reyes, un trabajador por aplicaciones desde hace siete años y Secretario de Formación y Cultura dijo que se inspiró en parte de la huelga de brazos caídos de Flint en 1936-7, un hito en la organización de los trabajadores automotrices en Estados Unidos.
“Bajarte de la moto o del auto y sentarte en la banqueta en la calle, con un conjunto de compañeros mientras estás discutiendo, platicando, intercambiando ideas políticas del sindicato; me recordó mucho a estas imágenes de los huelguistas dentro de las plantas en Flint”, afirmó.
Mora Reyes transporta pizzas, comestibles y pedidos de comida en su confiable bicicleta. En una semana promedio, recorre en bicicleta entre 15 y 40 millas. “Depende de mis rodillas,” afirmó. Pero incluso entonces, afirmó Mora Reyes, él es de los afortunados que puede hacer este trabajo a tiempo parcial como su segunda fuente de ingresos. Piensa en sus colegas mayores que trabajan a tiempo completo, “que no tienen dinero para una motocicleta, menos un auto, y veo como sufren,” dijo.
PORCENTAJES DE EXCLUSIÓN
Para acceder a los beneficios bajo la reforma, los repartidores que utilizan automovil deben ganar alrededor de 19,000 pesos al mes lo que equivale al doble del salario minimo de México. Además, no todos los ingresos computan para este umbral salarial; se excluye el 48 por ciento para cubrir gastos como gasolina y mantenimiento.
Este porcentaje de exclusión “mutila nuestros derechos”, afirmó Shaira Tovar Garduño, Secretaria de Género del sindicato. Los repartidores por motocicleta como ella necesitan ganar aproximadamente 14.000 pesos al mes para acceder a los beneficios; actualmente, gana entre 7.000 y 8.000 mensuales. “Tendría que trabajar de las 8 de la mañana a las 8 de la noche. Imagínate pasar 12 horas en una motocicleta; los problemas y las enfermedades en tu cuerpo que eso conlleva.”
Las plataformas y los grupos empresariales presionaron para conseguir ese porcentaje de exclusión, con el fin de minimizar sus contribuciones que debian realizar al sistema del Instituto Mexicano del Seguro Social, afirmó Sergio Guerrero, Secretario General de la UNTA, en 2025. “Desde la UNTA siempre nos opusimos a estos porcentajes. La postura de estas empresas fue la que fue tomada en cuenta.”
AGUA, TACOS Y ACEITE
Desde la fundación del sindicato en noviembre de 2020, los miembros de la UNTA han trabajado para establecer relaciones con otros trabajadores por aplicaciones en todo el país.
Sus esfuerzos se ven complicados por el amplio alcance de los sindicatos charros. Se estima que el 90 porciento de contratos colectivos en el país son contratos de protección favorables al empleador, que fijan salarios bajos e impiden una representación sindical real.
Construir relaciones de confianza con estos trabajadores—y abogando por un tipo de sindicalismo muy diferente—es algo que no se puede apresurar. La clave esta en demostrar que “no somos del gobierno, ni delincuentes; somos trabajadores comunes y corrientes,” dijo Mora Reyes. “Ven que no estamos prometiendo cargos públicos, ni dinero, solo nuestra lealtad. Los que se quedan, se quedan por la razón correcta.”
Una estrategia que ha sido útil es la instalación de paradas solidarias en áreas donde los trabajadores por aplicación suelen congregarse: “brindarles un poco de agua, si es posible, un poco de comida; un taco, una rebanada de pizza,” afirmó Pedro Guerra, secretario del interior de la UNTA, quien ha trabajado en las plataformas durante ocho años. “Cuando hemos tenido la posibilidad económica de hacerlo, hemos podido también regalarles aceites para sus motocicletas, hacerles pequeños mantenimientos, lubricaciónes de cadena, cosas que sabemos que representan un costo extra que tienen que poner los propios repartidores de su bolsillo.”
PUNTOS NARANJAS
El sindicato también ha establecido algunos “puntos naranjas” a los que los conductores pueden acudir si tienen algún problema de seguridad o simplemente necesitan un lugar para usar el baño. Las zonas no cuentan con respaldo gubernamental o apoyo financiero oficial; UNTA simplemente trabaja para sumar a los negocios locales a la iniciativa. “Es una red de solidaridad,” afirmó Mora Reyes.
También existen chats por whatsapp donde los conductores pueden avisar si se sienten inseguros, dijo Luis Fernando Higuera Rivera, presidente del Comité de Organización Local de Mexicali. Si un cliente esta acosando a una conductora, “pone un alerta en el grupo donde tenemos su ubicación. Los conductores que están cerca, se acercan para desescalar la situación si es necesario.
Pero a pesar de todos los esfuerzos por mitigar los riesgos, el trabajo sigue siendo agotador. “Nos enfrentamos día a día a un accidente, a ser asaltados,” afirmó Garduño Tovar. Ese temor está especialmente presente entre los trabajadores que hacen repartos en bicicleta o motocicleta. Si un repartidor por auto llega a tener un accidente, “el carro les cubre. Nosotros en la motocicleta, lo primero que sale volando es nuestro cuerpo.”
Las condiciones del clima también aumentan el riesgo. “De por sí cuando las carreteras están secas es riesgoso porque cualquier cosita en el pavimento, un poco de aceite o arena, si frenas, te derrapas”, afirmó Garduño Tovar. “¿Imaginate lloviendo?”
Muchos trabajadores, particularmente los que reparten por bicicleta o motocicleta, tratan de evitar conducir en la lluvia, a pesar del impacto económico: “No vale la pena arriesgar la vida por un pedido de 30 pesos”, afirmó Guerra.
‘TENGO TRES JEFES’
Las aplicaciones ofrecen la promesa de ser tu propio jefe. Pero para Mora Reyes, no hay nada más lejos de la realidad. “Tengo tres jefes,” dijo: “El gobierno, la aplicación, y el cliente. Tengo que responder ante tres. Si hago algo que a la aplicación no le gusta, desconexión. Si hago algo que al cliente no le gusta, desconexión. Si hago algo que al gobierno no le gusta, me retienen. Somos todo menos nuestros propios jefes.”
Tal vez los trabajadores por aplicación no sean sus propios jefes, pero sí lideran su propio sindicato. Una táctica para fomentar el liderazgo entre los miembros de base: los cursos digitales de la UNTA sobre la táctica organizativa, economía y redacción. Las clases no sólo están abiertas a miembros de la UNTA, sino también a cualquier trabajador de aplicaciones interesado, y a integrantes de otros sindicatos: “Hemos tenido en nuestra escuela sindical a electricistas, gente de la comisión del agua,” afirmó Guerra.
Guerra ha impartido personalmente los cursos de redacción. Las primeras dos sesiones se enfocan en los fundamentos de la escritura, como la estructura de las oraciones y los tiempos verbales. Las dos últimas abordan las falacias lógicas y cómo estructurar argumentos. Según explicó, les asigna tareas a los estudiantes para asegurarse de que asimilen el material, “pero las consecuencias reales las notamos en la vida diaria de la organización”, dijo. “Uno de los objetivos es descentralizar las capacidades para descentralizar el poder. Mientras más competencias tengan nuestros afiliados, más preparados estarán a la hora de tener un puesto de representatividad.”
Las plataformas no se quedarán de brazos cruzados mientras los trabajadores hacen valer sus derechos laborales. Sin embargo, existe un terreno muy propicio para la organización. “Siempre estuve segura de que iba a haber una reforma", afirmó Garduño Tovar. “Nunca lo dude. Las plataformas llegaron a México hace casi 13 años. Pasaron casi 10 años para hacerse una reforma laboral. A lo mejor nos lleva otros 10 años, pero vamos a eliminar ese porcentaje de exclusión.”






