Trabajador de Honda México logrará su reinstalación tras una lucha de 15 años.

Ex trabajadores de Honda se reunen para una foto.

Ex trabajadores de Honda y miembros de organizaciones laborales se reunieron para una rueda de prensa. Foto: CEREAL

El líder del sindicato de trabajadores de Honda ganó su reinstalación la semana pasada, en una victoria importante para trabajadores que buscan construir sindicatos democráticos en el sector automotriz masivo. Pero tomó 15 años para que José Luis Solorio Alcalá, del Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México, STUHM, pudiera llegar un paso más cercano a la justicia.

Solorio Alcalá fue despedido en 2010, meses después de que una campaña sindical salió a la luz—y solo tres días antes de navidad. Dentro de un año, el comité ejecutivo entero había sido despedido, afirmó. Algunos, como él, han seguido luchando por su reinstalación, esperando que la lenta justicia se imponga a su favor.

En junio, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, que interviene en conflictos laborales, por fin ordenó la reinstalación de Solorio Alcalá. Pero la victoria fue agridulce, dijo, porque anticipaba que su larga espera estaba lejos de terminar: Honda recurrió rápidamente a un amparo.

UN SINDICATO FALSO

En teoría, los trabajadores de Honda ya tenían un sindicato cuando Solorio Alcalá y sus compañeros de trabajo comenzaron a organizarse. Pero en términos reales, no era así.

“El único representante [sindical] que conocíamos era el gerente de recursos humanos,” afirmó Solorio Alcalá.

El sindicato es afiliado a la notoria Confederación de Trabajadores de México, o CTM, que ha construido una reputación por imponer “contratos de protección” pro-patronales que fijan salarios bajos e impiden una representación sindical auténtica. El sindicato aún representa a los trabajadores en la planta hoy.

“Es un modelo de negocio bastante rentable,” afirmó Elías Iván García Ríos, Director del Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL), que ha acompañado a los trabajadores de Honda en su lucha.

“Cuando veo la cantidad de contratos colectivos que sigue acumulando la CTM en México, lo que veo es un negocio impresionante", afirmó García Ríos. “Opera como un grupo de protección para la empresa, y se han vendido en varias de ellas.”

Antes de que un sindicato verdadero fuera posibilidad concebible, los trabajadores empezaron a actuar como tal. “Todos nos echabamos la mano,” afirmó Solorio Alcalá: “Se atrasaba alguien, y todos le ayudaban.”

ORGANIZANDO EN EL (SEGUNDO) TRABAJO

En 2008, al aprender que sus cheques de reparto de utilidades serían mucho menores de lo previsto, Solorio Alcalá y sus compañeros de trabajo se reunieron afuera de la oficina de recursos humanos, demandando saber por qué la paga sería reducida cuando la productividad había incrementado. Ganaron aproximadamente 10.000 pesos más de lo esperado, dijo, y vales adicionales de despensa.

Los trabajadores empezaron a generar confianza después de esa lucha, dijo.

¿De dónde vino este sentido de solidaridad? Un factor que seguramente ayudó: dado a los salarios bajos, muchos de sus compañeros de trabajo mantenían un segundo empleo para sobrevivir, afirmó Solorio Alcalá. Muchos, incluyendo a Solorio Alcalá, trabajaban de meseros, y se ayudaban mutuamente a encontrar trabajo.

Los trabajadores habían querido organizar un sindicato independiente en las instalaciones durante muchos años, pero serían despedidos al ser descubiertos, afirmó Solorio Alcalá. Pero cuando estaban en sus trabajos secundarios, podían hablar abiertamente: “Cuando llegábamos, hablábamos con los compañeros, [y así] empezamos a movernos.”

‘UN ACTO DE INTIMIDACION’

Solorio Alcalá, quien seguía organizando a los trabajadores a pesar de haber sido despedido, fue arrestado en marzo de 2012, cuando distribuía materiales sindicales a sus ex compañeros de trabajo. Un guardia de seguridad de Honda afirmó que se había robado una videocámara en forma de pluma, que negó Solorio Alcalá. Fue detenido durante 48 horas. Un año después, se retiraron los cargos, afirmó.

Pero en 2019, Solorio Alcalá fue arrestado nuevamente por ‘declaraciones falsas’ en cuanto a su despido de 2010. Durante el proceso de arbitraje, Honda presentó documentos firmados alegando que Solorio Alcalá no había sido despedido, pero que había renunciado href="https://www.laizquierdadiario.mx/Detencion-122292">voluntariamente. Solorio Alcalá afirmó que no era su firma. Fue detenida en una prision de máxima seguridad.

La cooperativa de trabajadores Tradoc pago su fianza, caracterizando su detención como un acto de intimidación contra el sindicato. A fin de cuentas un perito contratado por la junta de conciliación determino que la firma no era suya, afirmo Solorio Alcalá, y el asunto fue retirado.

JUSTICIA LENTA

Raúl Celestino Pallares Cardoza, secretario de actas del STUHM, figuraba entre los trabajadores despedidos en 2010, pero gano su reinstalación y regreso a su trabajo en noviembre de 2014. Pero Pallares Cardoza se mantuvo aislado de los demás trabajadores y fue despedido nuevamente cuatro días después de su reincorporación.

La empresa “nunca me llevó al área de trabajo, ni cumplió con el alta ante el IMSS y nunca me entregaron el gafete de identificación como trabajador" le comentó aEl Economista en aquel momento.

El fallo señala las severas dificultades enfrentadas por trabajadores que quieren organizar sindicatos reales y democráticos en México. “Cuando un juicio tarda 15 años algo está mal en este país", afirmó Jesús Torres Nuño, ex líder de la cooperativa Tradoc, en una conferencia de prensa sobre la reinstalación de Solorio Alcalá. “Han habido [partidos políticos diferentes en poder, pero], cambios para los trabajadores no los hay”

Las reformas a la legislación laboral de México de 2019 tenían como objetivo fortalecer el derecho de los trabajadores a formar sindicatos independientes. “Me parece que está totalmente en las manos de las empresas, cooptado por la cúpula sindical,” afirmó García Ríos. “La implementación sigue estando lejos de ser ágil, democrática, y estar al alcance de las personas trabajadoras.”

Para respaldar dichas reformas se contó con una nueva herramienta bajo el acuerdo comercial T-MEC, conocido como mecanismo de respuesta rápida, que permite a sindicatos y trabajadores presentar quejas contra empleadores que violan el derecho de los trabajadores en México a organizarse. Si se determina que una instalación está violando los derechos de los trabajadores, se expone a sanciones y hasta podría perder el acceso al mercado estadounidense.

Pero porque la infracción inicial fue antes de que entraran en vigor las reformas, los trabajadores despedidos de Honda no pueden recurrir al mecanismo de respuesta rápida, aunque sus derechos siguen siendo vulnerados. Si Solorio Alcalá puede regresar a la planta y es despedido por sus actividades organizativas, sí podría hacer uso de dicho mecanismo. Así que Honda tiene incentivo considerable para seguir oponiéndose a su reinstalación, por lo cual se apresuró a presentar un amparo, señaló García Ríos.

“Me parece importante que puedan imaginar la vida de esos trabajadores despedidos", afirmó García Ríos. “Vivir tantos años con la angustia, estarse mordiendo las uñas para saber que van a hacer para poder sostener a su familia.” Con el paso del tiempo, dijo, muchos han desarrollado problemas de salud. “Necesitamos modelos mucho más ágiles.”

Durante los últimos 15 años, Solorio Alcalá se ha ganado la vida trabajando como mesero, conductor de Uber, y repartidor de paquetes. Mucho ha cambiado en la instalación de Honda durante ese tiempo. Cuando él trabajaba ahí, la planta ensambla el modelo Accord, y más tarde, el HRV. Pero en 2019, dejaron de ensamblar automoviles; ahora producen motocicletas y autopartes.

Solorio Alcalá teme que, para cuando se le permita regresar a las instalaciones, los métodos de producción de Honda habrán cambiado considerablemente. Pero sospecha que algunas cosas seguirán prácticamente igual a como las dejo. “Dentro de la empresa platico con algunos compañeros. [Las cosas] siguen igual o peor.”

Otra cosa que no ha cambiado es su compromiso: “A veces es tardado, pero cuando se lucha con la verdad, vale la pena seguir luchando, porque es lo correcto.”

Natascha Elena Uhlmann is a staff writer at Labor Notes.natascha@labornotes.org