Trabajadores de la salud de Iowa exigen el regreso de una compañera deportada

Fatou Traore, trabajadora de limpieza de un hospital, se dirigía al trabajo cuando agentes de ICE la detuvieron. Ahora ha sido deportada a un tercer país. Foto: Escucha Mi Voz.
Fatou Traore se dirigía a su trabajo como personal de limpieza en los Hospitales y Clínicas de la Universidad de Iowa (UIHC) en la mañana del jueves 24 de septiembre, cuando agentes de ICE la detuvieron.
A pesar de tener estatus migratorio legal en Estados Unidos, y sin antecedentes penales, fue deportada a Sierra Leone—un lugar con el que no tiene ningún vínculo—el 12 de octubre. Traore es una querida integrante de la comunidad de Iowa City, y del Local 12 del Consejo 61 de AFSCME. También es madre de cuatro hijos, el menor de los cuales tiene solo tres años.
Cuando aprendí que fue detenida en Septiembre, me indignó que ICE se había llevado a alguien del mero hospital donde yo trabajaba. Muchos de los trabajadores en el hospital no sabían de su detención, o temían alzar la voz. Les escribí a todos los flebotomistas con los que había trabajado en la sede principal; algunos quienes también habían sido personal de limpieza en algún momento, y habían trabajado con Fatou.
Escribí un artículo para un periodico local, Little Village. Compartí las noticias para crear conciencia sobre su detención a través las redes comunitarias; desde mis supervisores y la alta dirección en UIHC, el equipo de fútbol donde juega mi hijo; la comunidad de yoga a la que pertenezco; mi propia familia y sus comunidades de fé, y el Taller de Escritores de Iowa—del cual me gradué en 2022—en fin, a todas las personas que conocía.
SILENCIO POR PARTE DEL HOSPITAL
Luego, pensé que una petición seria buena manera para generar conciencia y fomentar la acción colectiva. Meses antes, había circulado una petición para cambiar una regla de estacionamiento impopular que quería implementar el hospital.
Esta vez, nuestra petición demandó que el hospital—y otras instituciones poderosas en la comunidad—se pronunciaran en contra de la detención de Traore. Sin embargo, el hospital se rehusó, respondiendo: “Puedes expresar tu opinión a título personal, pero nosotros no podemos hacer ningún tipo de declaración al respecto.”
Ese es precisamente el problema: los que tienen un mayor interés en protestar contra las acciones de ICE y lo que le paso a Fatou no pueden hacerlo sin correr riesgos. Es por eso que el hospital y tantas instituciones en Iowa deben alzar la voz y decir que esto no está bien. La detención y deportación de Fatou son una aberración. Necesitamos que regrese a casa.
Desde su detención, su familia y comunidad; el centro de trabajadores Escucha Mi Voz Iowa; el Iowa City Catholic Worker (Trabajador Catolico de Iowa City), y la Red de Bienvenida al Inmigrante han trabajado incansablemente para lograr su liberación; movilizando a la comunidad y llamando a los representantes estatales y a los líderes religiosos a denunciar a las acciones de ICE.
Durante los procedimientos legales iniciados en su nombre, se le negó a Fatou el debido proceso. El gobierno la deportó a un tercer país antes de que un juez pudiera pronunciarse sobre su solicitud de suspensión de deportación, y se ignoró su petición de una entrevista para establecer temor creíble.
“El debido proceso significa brindarle a las personas una oportunidad genuina para ser escuchado ante de que el gobierno tome una medida con consecuencias devastadoras,” afirmó Mazahir Salih, de la Red de Bienvenida al Inmigrante.
NO SOMOS DESECHABLES
Fatou es un pilar de nuestra comunidad y nuestro lugar de trabajo. Su labor en UIHC ha impactado a innumerables vidas, demostrando su compromiso con la salud y el bienestar de los demás.
Yo soy flebotomista y ella es personal de limpieza, así que estamos en roles similares de cierta forma en que entramos y saliendo de las habitaciones de los pacientes; realizamos nuestro trabajo sin que casi nadie lo note, y somos poco valorados.
Se nos considera desechables, y la gente tiene la impresión de que no importamos—si no estamos ahí para hacer nuestro trabajo, creen que nos pueden reemplazar con cualquier otra persona—y eso simplemente no es cierto. La gente que realiza estos trabajos están comprometidos con estar ahí. Ella tenía la resiliencia para seguir haciendo este trabajo durante más de una década.
Exigimos que las autoridades—el Departamento de Seguridad Nacional, los representantes locales, líderes comunitarios y UIHC—intervengan para traer a Fatou de vuelta de inmediato; asimismo, exigimos que la delegación del Congreso de Iowa busque respuestas sobre por qué fue deportada antes de que fuera resuelta su solicitud de suspensión de la deportacion, y por que se denegó su petición de una entrevista para establecer temor creíble.
La necesitamos aquí. Como sus compañeros de trabajo, hemos circulado una petición, asistido manifestaciones, escrito cartas, compartido su historia, llamado a nuestros representativos, y sufrido profundamente cada dia de su ausencia. Ella debe estar con nosotros. Traiganla de vuelta ya.
Sara Gilmore es técnica de flebotomía en el Centro Médico de la Universidad de Iowa. Pertenece al local 12 de AFSCME.







