Los trabajadores gestionan este hotel

Foto: Jane Slaughter

Hace catorce años unos trabajadores en Buenos Aires, Argentina, ocuparon un hotel céntrico que sus propietarios habían abandonado. Desde entonces, han operado el Hotel Bauen como una cooperativa dirigida por trabajadores, recuperándolo no sólo como hotel, sino también como un centro para eventos sindicales y de movimientos sociales, buscado por visitantes progresistas de todo el mundo.

El desafío de los trabajadores ahora es detener el desalojamiento y además conseguir una mayoría de dos tercios en el Congreso para revocar el veto de Macri. Ellos están llamando a las muchas personas que les han apoyado a lo largo de los años para echar una mano de nuevo.

COMBATIENDO A UN PRESIDENTE DEL DERECHO

El presidente Mauricio Macri ha llevado a cabo intensas políticas pro-empresariales y anti-trabajador desde que fue elegido por estrecho margen a finales de 2015. Además de vetar el proyecto de ley de los trabajadores de Bauen, por ejemplo, trató de cambiar el feriado nacional anual del 24 de marzo, que recuerda y repudia el comienzo de la dictadura militar de 1976-83, en un feriado movible, que fue visto como despectivo. El clamor público lo obligó a dar marcha atrás.

La indignación pública también le obligó a:

  • Dejar de cancelar una deuda enorme que su negocio familiar había debido al gobierno
  • Mantener los aumentos de precios de electricidad, gas y agua por debajo del 400 por ciento, en lugar de los 1.200 por ciento que había buscado
  • Anular un recorte en la fórmula del costo de vida para las pensiones públicas.

El año pasado, Macri despidió a 25.000 empleados públicos. La cifra evito’ de ser más alto porque los sindicatos lucharon para salvar trabajos; en el Ministerio de Educación, por ejemplo, se reclutaron 3.000 empleados. Los sindicatos evitaron que la cifra fuera mayor porque lucharon para salvar puestos de trabajo; en el Ministerio de Educación, por ejemplo, se logro la reincorporacion de 3.000 despidos.

Estas “victorias” defensivas todavía dejan a los trabajadores lejos de donde estaban antes de la elección de Macri. El movimiento sindical planea una marcha masiva el 7 de marzo para protestar contra las políticas del gobierno.

Hace cuatro meses, parecía que los miembros de la cooperativa finalmente verían regularizado el estatus legal del hotel. “Legalmente, se nos considera usurpadores”, explicó Federico Tonarelli, vicepresidente de la cooperativa. “Somos una cooperativa legal que ocupando un edificio”.

En noviembre, el Congreso aprobó una ley para que el gobierno nacional expropie el hotel, poniendo fin a las reclamaciones de los antiguos propietarios que habían presentado una demanda. Los 120 trabajadores continuarían operando el hotel con un acuerdo firmado. Pero la ley fue rápidamente vetada por el presidente derechista, Mauricio Macri. Y el 1ro de Marzo, un juez le concedió el hotel a un dueño antiguo, con un aviso de desalojamiento para el 14 de abril.

Equidad de sudor de los trabajadores

El Bauen, de 20 pisos, fue construido cuando Argentina fue sede de la Copa del Mundo de fútbol en 1978, como un hotel de cinco estrellas. El propietario, Marcelo Iurcovich, obtuvo préstamos del gobierno (que en ese momento era una sangrienta dictadura militar). Iurcovich se jactó de que nunca tuvo que poner un solo centavo de su propio dinero para construir el Bauen, ni tampoco pagó el préstamo del gobierno. Vendió el hotel en 1997 al inversor chileno Felix Solari, que también pagó poco en el préstamo. En medio de una aguda crisis económica, el hotel cerró sus puertas en diciembre de 2001.

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En marzo de 2003, 30 trabajadores de Bauen, la mayoría de los cuales habían estado desempleados, se reunieron y decidieron hacerse cargo del hotel saqueado. Fueron apoyados por el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas. En 2013 había 311 empresas recuperadas por trabajadores en Argentina, empleando a cerca de 13.500 trabajadores. La mayoría son fábricas; dos además del Bauen son hoteles.

Los trabajadores comenzaron lentamente el proceso de limpieza de los escombros y la compra de nuevos equipos, hasta los vasos en el bar. Tuvieron que mantener el hotel ocupado para evitar el desalojo. Muchas horas de labor se dedicaron a restaurar las habitaciones y los salones para eventos. Los suelos de madera fueron reemplazados por ceramicos de la famosa fábrica de azulejos FaSinPat-Zanon, recuperada también por sus trabajadores en el sur de Argentina. “Fuimos una fuerza de trabajo multifuncional”, dijo Tonarelli.

La inauguración del primer salon restaurado, en 2004, fue para el festejo de un cumpleaños de 15 de la hija de un trabajador de otra cooperativa, una imprenta. El segundo fue para un evento de capacitación sindical organizado por el Taller de Estudios Laborales (TEL).

La cooperativa, dada la precariedad legal de la ocupación, no puede obtener préstamos para invertir en el hotel. Por eso toda la inversion realizada hasta ahora ($ 1.2 millones) debió salir de la facturación de la actividad que los miembros resignaron retirar como salarios.

Luego, de a poco, se fueron habilitando las habitaciones y otras instalaciones y el hotel ahora tiene un bar, un restaurante, varios salones para eventos y reuniones y 140 habitaciones disponibles.

Batallas legales

Las batallas legales sobre quién posee el Bauen han continuado, y el hijo de Marcelo Iurcovich ahora está demandando derechos. En 2007, se entregó a los trabajadores una orden de desalojo de 30 días, que fue suspendida por un tribunal federal, y otra en 2014. La ley de expropiación de noviembre de 2016 fue el resultado de las numerosas gestiones impulsadas por los trabajadores del Bauen. Cuando el presidente Macri vetó la expropiación, dijo que sólo beneficiaba a unas pocas personas en lugar de gran valor comercial. Los trabajadores de Bauen señalan que la idea de una “utilidad pública” ha sido ampliada por las legislaturas provinciales para legalizar las empresas recuperadas por los trabajadores. Los legisladores han dicho que los negocios abandonados por sus dueños pueden ser asumidos por sus trabajadores.

“Somos un símbolo importante”, dijo Tonarelli. “Casi todo el mundo sabe lo que es el Hotel Bauen y que los trabajadores lo manejan”.

Suma tu voz

Los trabajadores de Bauen están invitando sus apoyantes a una reunión abierta el 9 de marzo para planear como salvar el hotel. Están pidiendo que los miembros del Congreso den explicación de porqué, después de 14 años, los trabajadores no deben continuar manejando el hotel.

Para los trabajadores de Bauen, su hotel es más que un lugar de trabajo. Sus lemas han sido “Bauen es para todos” y “Bauen: lucha, cultura, trabajo”. La cooperativa ha sido un símbolo de resistencia y esperanzas de los trabajadores, así como un espacio donde los más diversos movimientos sociales progresivos pueden encontrarse.

Firmar una petición en apoyo de los trabajadores Bauen aquí.