Trabajadores mexicanos ganan la propiedad de una planta llantera después de tres años de huelga

Hannover. En el 879 día de su huelga, los trabajadores mexicanos de los neumáticos buscaron ayuda en Alemania, donde la multinacional que quería cerrar su planta tiene su sede matriz. Después de una firme campaña de mil 141 días, la compañía les vendió la planta que ahora es una cooperativa.

“Si los dueños no la quieren, hay que trabajarla nosotros.” Cuando una fábrica cierra, la idea de que los trabajadores se vuelvan dueños de ella, es una idea que sale a relucir pero usualmente muere.

Los obstáculos para comprar la planta, inclusive una planta con problemas, son grandes y una vez entrando de nuevo al mercado los nuevos trabajadores-dueños se enfrentan a todas las presiones que ayudan a la compañía irse a la quiebra en primer lugar. La mayoría de las cooperativas son pequeñas, como el colectivo de taxis en Madison o una panadería en San Francisco.

Ahora en México esta cooperativa gigantesca se dedica a hacer llantas desde el 2005. La fábrica compite en el mercado mundial con mil 50 copropietarios y pagan los mejores salarios y pensiones que cualquier otra fábrica de neumáticos.
Tomando en cuenta que esta victoria es virtualmente desconocida en los Estados Unidos, unos amigos de Guadalajara insistieron en que yo fuera a El Salto, Jalisco, para ver como la cooperativa de TRADOC estaba trabajando.

Su presidente–quien fue secretario general del sindicato cuando Continental Tires era la dueña de la planta–habló en un taller en la Conferencia de Labor Notes 2010 (realizada en Dearborn, Michigan, a las afueras de Detroit, en abril de ese año). Jesús “Chuy” Torres es uno de los más impresionantes sindicalistas que he conocido, aunque ya no es formal u oficialmente un sindicalista. Aun así, todavía, “Nuestra clase, es la clase trabajadora”, me dijo.

Lejos de decir “ya tenemos nuestro patrimonio”, los trabajadores de TRADOC mantienen la solidaridad de clase con trabajadores de otras empresas que tienen conflictos con sus patrones.

Es difícil decidir que es más sorprendente, el cómo los trabajadores de Continental convirtieron en productiva una planta cerrada y obtener los derechos sobre ella durante una campaña de mil 141 días, o cómo pudieron sobrevivir y prosperar desde entonces. En cualquier caso, necesitamos celebrar estas victorias.

Abriendo las puertas cerradas de la fábrica

Tomar la planta, no fue idea de los trabajadores. La compañía de llantas Continental Tire propuso venderles la fábrica después de la tremenda presión que ejerció el sindicato de los trabajadores, una vez que los dueños no querían saber nada con la planta.

Pero para llegar a ese punto los trabajadores tuvieron que luchar durante 3 años con su huelga, y eso es algo que en los Estados Unidos llamamos una “Campaña Integral”. Los trabajadores dicen que no fue una sola estrategia, sino también una combinación de presiones implacables.

La compañía de neumáticos Continental, con sede en Alemania, es la cuarta empresa más grande del mundo en la manufactura de neumáticos. Ésta compró una fábrica en El Salto, a las afueras de Guadalajara, en el occidente de México, en 1998, intentando producir principalmente para el mercado americano. Cuando primeramente fue construida por la compañía mexicana Euzkadi en 1970, esta era la planta más avanzada en la fabricación de neumáticos en Latinoamérica. Aun así era la más moderna a principios del 2000.

Pero las plantas mexicanas que manufacturan neumáticos se estaban cayendo en ese tiempo como moscas: Goodyear, Uniroyal. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha causado que la llanta se importe al extranjero el triple entre 1996 y el año 2000. En Firestone, el sindicato propatronal de trabajadores acepto un recorte de 25 por ciento del salario, tareas polivalentes, y el trabajo de 7 días a la semana para prevenir el cierre total.

La mayoría de los sindicatos en México son sindicatos sólo de nombre, organismos laborales corporativos sometidos al gobierno cuyas funciones son cobrar las cuotas de sus agremiados y controlar a los trabajadores.

Pero la planta de Continental tuvo una historia diferente. Los trabajadores tuvieron que formar desde 1935 un sindicato independiente o sindicato “rojo”, el SINDICATO NACIONAL REVOLUCIONARIO DE TRABAJADORES DE EUZKADI (SNRTE). Una historia que orgullosamente cuenta el sindicato es la historia cuando Fidel Velázquez* líder máximo de la corrupta Confederación de Trabajadores de México (CTM) gubernamental, se presenta en su asamblea en 1959 y pide que la negociación del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) se ponga en sus manos. Velázquez fue expulsado de la reunión "por ser indigno de estar presente en una asamblea de trabajadores."

En el año 2001, los trabajadores eligieron a Chuy Torres y la planilla roja que se presentó como plataforma de resistencia a la embestida de la Continental. Los directivos empezaron a recortar gastos agresivamente desde el momento que compraron la planta al mismo tiempo que cerraron una fábrica de la misma compañía en otro estado. La compañía trajo a un gerente con experiencia en destrucción de sindicatos, José Neto Carvalho, quien anuló muchas conquistas sindicales en Portugal.

Carvalho envió una carta a la casa de cada uno de los trabajadores exigiéndoles que trabajaran 7 días a la semana durante 12 horas al día con reducción salarial, trabajando más rápido, y recortando personal, borrando la antigüedad laboral, y acabando con el transporte de la compañía que los transportaba a los trabajadores hacia la planta.

Salvador (Chava) Hernández, ahora ya retirado, recuerda y dice: “Nosotros veíamos una cosa y la compañía decía lo contrario. Nosotros estábamos haciendo 14 mil llantas al día. Y la compañía decía que no estaba vendiendo y que se estaba yendo a la quiebra económica. Y los supervisores nos amenazaron durante meses.”

Pero los miembros sindicales se reusaron a alterar su contrato. Ellos no creían lo que los altos ejecutivos decían sobre que la planta era improductiva; los gerentes también estaban al tanto de las diferencias entre sus propios salarios y los de los trabajadores de Continental en Alemania y Estados Unidos: ya que un trabajador de Continental mexicano ganaba $25.00 dólares diarios.

El Cierre Impactante

En la tarde del 16 de diciembre del 2001 los trabajadores de la sala de calderas fueron a la planta y encontraron una notificación que decía: Cerrado.

Ellos hablaron inmediatamente a los líderes del sindicato. Los guardias sindicales protegieron la maquinaria de que nadie se la llevara. Dos días después se convocó a una asamblea, con casi todos los 940 trabajadores que laboraban allí.

El alto mando de la patronal les insistió a los trabajadores que tomaran su liquidación y se fueran a casa. De hecho, los gerentes contrataron un grupo de trabajadores que trataran de convencer a los otros trabajadores, prometiéndoles un monto de diez mil pesos (mil 100 dólares) por cada trabajador que persuadieran. A este grupo se le prometió que sería recontratado una vez que la planta volviera a abrir.

Cuando esta farsa se dio a conocer, se confirmó lo que los líderes del sindicato sospechaban, que el verdadero plan de Continental era deshacerse del sindicato, no de la fábrica. Porque era el único sindicato independiente (no patronal) en esta industria.

Los trabajadores votaron para pelear en contra del cierre de la fábrica y que este acto era ilegal porque los directivos de la compañía había actuado repentinamente, sin seguir los procedimientos de una notificación legal y más aun sin probar que la compañía no era redituable. Torres vio que realmente no podía hacer cambiar de opinión a los ejecutivos de Continental, pero él estaba decidido a darles la pelea como ellos nunca habían imaginado.

Entonces el sindicato oficialmente empezó la huelga afuera de la planta cerrada. Un mes después, cuatro mil trabajadores, familiares y simpatizantes caminaron por casi 8 kilómetros desde el edificio del Ayuntamiento de El Salto hasta las puertas de la fábrica para colgar las mantas rojinegras. Bajo la ley mexicana estos colores representan una huelga y no se les permite a los patrones sacar nada de la planta durante la huelga (Este es uno de varios aspectos donde la ley laboral mexicana es superior a la ley en USA).

Un día antes Continental había mandado 100 camiones de carga a la propiedad intentando sacar las 70 mil llantas que estaban almacenadas. Había puesto guardias armados en el techo tomando video. En menos de 30 minutos, 200 trabajadores y sus familiares fueron a la planta a obstruir el paso.

La consigna sindical que estaba a puerta de fábrica decía “¡Ni un solo tornillo saldrá de aquí!” Lo que los trabajadores demandaban era simple: Que Continental cumpliera con el contrato laboral y mantener la planta trabajando.

Hacia la Capital

Una semana después, los trabajadores empezaron una marcha hacia la ciudad de México, capital de la república mexicana, tomando una ruta semicircular que les tomo casi 800 kilómetros (usaron camionetas y autobuses casi todo el camino) pasando por otros 7 estados donde otros trabajadores estaban en lucha.

Ellos tuvieron grandes reuniones públicas solidarias con trabajadores de General Motors, Nissan, General Tire y Volkswagen. Algo que sobresalió de este movimiento fue una reunión con los campesinos de San Salvador Atenco (Estado de México), quienes estaban peleando exitosamente contra el gobierno porque éste quería hacer un aeropuerto en sus tierras. El líder de los campesinos les regalo un machete como prueba de su amistad.

A lo largo de este tiempo, el sindicato obtuvo una reunión con el presidente Vicente Fox, un hombre de negocios que su elección en el 2000 había entusiasmado a las corporaciones para reprimir a sus empleados. Los trabajadores demandaban que el gobierno nacionalizara la planta de llantas, como lo había hecho recientemente con grandes ingenios azucareros. Fox les ofreció conseguir un buen arreglo monetario para su indemnización con la empresa Continental, pero Torres le dijo que lo que ellos querían eran sus empleos de vuelta.

Cuando los trabajadores llegaron a la ciudad de México ya tenían más de diez mil simpatizantes esperándolos en el Zócalo capitalino, que es la plaza principal de la ciudad de México.

Solidaridad Internacional

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Mientras tanto el sindicato buscaba apoyo internacional. El sindicato de Continental en Charlotte, en Carolina del Norte, no los apoyó; ya que los directivos amenazaron a los líderes locales que si los apoyaban, sus plantas cerrarían, aunque de todas formas terminaron cerrándolas.

Torres dijo que la única ayuda que obtuvieron del sindicato de Continental de Carolina del Norte fue una consigna de lucha que decía: “El sindicato durará un día más que Continental”. En los Estados Unidos ésta consigna muy a menudo ha sido un sustituto de estrategia, pero en México resonó en los trabajadores que tenían diferentes herramientas de ataque contra la compañía. Lo mismo pasó con el sindicato de la industria química en Alemania que representaba a los trabajadores de Continental. El consejero de Continental dijo abiertamente que el término “Solidaridad Internacional” no significaba nada para él.

Pero la SNRTE encontró otros contactos solidarios. Chuy Torres pertenece a un grupo socialista que tiene vínculos en Europa. Esos contactos ayudaron a la SNRTE a concretar una reunión con líderes sindicalistas de otras plantas de neumáticos y otras fábricas en España. El Parlamento Europeo aprobó una resolución condenando las violaciones de derechos humanos en México por parte de multinacionales europeas, citando a la Continental. Una pequeña delegación del sindicato hizo una reunión de 5 minutos con el director general de Continental, Manfred Wennemer, en la que Wennemer culpó a Torres del cierre de la fábrica.

Lo más emocionante fue la visita de los trabajadores de Continental a la reunión de accionistas. A través de sus conexiones de izquierda se reunieron con un grupo llamado "Accionistas críticos" que se organizaron para protestar por las violaciones de derechos ambientales y de los trabajadores en diferentes empresas. Ese grupo dio sus pases de entrada para la reunión de la delegación mexicana.

Torres dijo: "Me temblaban las piernas cuando me levanté a hablar ante más de mil accionistas". Pero después Wennemer dijo que iba a hablar con sus subordinados en México para negociar con el sindicato. Según Torres, Wennemer dijo " Tiene que ser en México, No hay razón para que la gente venga aquí."

Esas negociaciones fueron en vano, y un año después, los mexicanos estaban de vuelta en Alemania. Esta vez Wennemer sintió la obligación de justificar el cierre de la planta de El Salto con los accionistas, llamando a los trabajadores improductivos, con un 25 por ciento de ausentismo. Torres le refutó con cifras demostrando que la planta era la planta de neumáticos más productiva del país.

El ministerio económico alemán convocó una reunión entre las dos partes, incluido el embajador mexicano. Un distinguido abogado mexicano explicó que el cierre no había cumplido con la ley. En la reunión se mostró que este era un problema internacional y demostró que las autoridades mexicanas no encontraban una solución.

En el tercer viaje de los trabajadores a Europa, en el 2004, un miembro del Congreso mexicano y un especialista universitario en derecho laboral les acompañaron. El congresista pidió a los accionistas una solución negociada y que Continental respetara la legislación laboral mexicana. Su presencia mostró a los accionistas que los círculos políticos en México estaban prestando atención a ellos. Como sucedió, el canciller alemán Gerhard Schroeder y Fox pronto se reunirían en una cumbre Europa-América Latina en Guadalajara, cerca de El Salto.

Los mexicanos y sus aliados en los grupos europeos de derechos humanos (aún sin el apoyo de los sindicatos), también estaban haciendo ruido sobre el patrocinio de Continental sobre la próxima Copa del Mundo de futbol en Alemania. En el centro de Hannover, sede de la casa-matriz de Continental, la compañía había construido un gran monumento con el símbolo de la Copa del Mundo. La campaña de los trabajadores exigió "juego limpio" en El Salto, prometiendo agitar en el Mundial si el conflicto no fuera resuelto. Algunas personas de la delegación de SNRTE 2004 pasaron volantes, mientras que otros regalaron balones de fútbol alrededor del monumento.

La democracia Se Propaga

Mientras tanto, los trabajadores de otra fábrica de Continental en México estaban inquietos en una planta de General Tire que se encuentra en San Luis Potosí, a 200 km de El Salto.

Habían tenido un sindicato que se complacía en cooperar con el plan de gestión para deshacerse del contrato sindical. En una dramática reunión en abril de 2003, los miembros votaron para elegir a sus oficiales y votaron por un líder que había sido despedido por resistir el acuerdo secreto.

En julio, mientras Wennemer estaba de visita en México, los trabajadores de San Luis Potosí se levantaron en huelga. Wennemer regañó al gobierno local por no usar la policía contra ellos, y despidió a su director general en México.

Y en enero de 2004, dos años después de que comenzara la huelga de El Salto, el gobierno finalmente declaró que los trabajadores ganaban la huelga, y legalmente Continental era responsable del pago de dos años de los sueldos caídos (otra faceta progresiva de la entonces legislación laboral mexicana**), una cifra que se incrementaría a medida que la huelga se prolongara.

Torres declaro: "Estimamos que la planta valía $ 80 millones de dólares". "Y el monto por los sueldos caídos era de $ 40 millones." Además de la deuda de indemnización por despido de 587 trabajadores que aún se habían negado a aceptar.

La marea estaba girando a favor de los trabajadores.

Las Familias

Los trabajadores que estuvieron durante esta lucha soportaron muchas penurias. Algunos fueron a los Estados Unidos para trabajar, otras familias dependían de los bajos salarios de sus esposas. Los dueños de las fábricas locales mantenían una lista negra donde los trabajadores huelguistas y sus familiares no podían ser contratados. *** Un grupo de esposas eran fundamentales en la lucha y pasaron mucho tiempo localizando diferentes organismos y organizaciones que donaran alimentos.

Conchita Vélez de Hernández era la líder del grupo de mujeres. Su familia era la columna vertebral de los que estaban de guardia en la puerta de la fábrica. Cuando la policía amenazó a sus maridos, las mujeres fueron con el secretario de seguridad pública para protestar e invadieron la reunión de los dueños de las fábricas "para exigir el fin de la lista negra”.

Uno de los momentos más dramáticos de la huelga se produjo en abril de 2002, durante la Semana Santa, cuando la administración instó a la violencia mediante el intento de retirar los neumáticos y maquinaria fuera de la planta. Los campesinos de Atenco, quienes en su lucha protegían sus propias tierras, estaban en la fábrica solidarizándose y aconsejaron el uso de sacos de arena para levantar barricadas. Los campesinos viajaron a El Salto para apoyar la huelga. Trabajadores, mujeres y simpatizantes llenaron bolsas con tierra que pusieron enfrente de la planta.

Durante todo el conflicto, no salió ni un solo tornillo de la fábrica.

La Victoria

Alemania es el segundo inversionista más grande en México, después de Estados Unidos. Torres cree que aunque el gobierno mexicano nunca fue un aliado en su lucha los políticos de alto nivel de ambas partes llegaron a considerar que era mejor acabar de una vez.

En agosto de 2004, menos de tres meses después de que el presidente Fox y el canciller Schroeder se reunieron en Guadalajara, Wennemer hizo una oferta seria. La compañía vendería a los trabajadores 50 por ciento de la planta, a cambio del pago retroactivo que la empresa les debía.

Los trabajadores recibieron su indemnización que ascendió a 230 millones de pesos para 587 trabajadores, unos 34 mil dólares para cada uno. La planta reabrió en asociación con una empresa mexicana distribuidora de neumáticos, la cual compro la otra mitad de la planta a Continental. Todos los trabajadores que se habían sostenido al finalizar la huelga tendrían sus puestos de trabajo.

Torres parece tan sorprendido por la victoria como cualquiera. Torres dijo: "El legado más importante de esta lucha es demostrar a los trabajadores cómo un pequeño sindicato podía vencer a una transnacional de la capacidad de Continental".

El 18 de febrero de 2005 la planta, ahora llamada Corporación de Occidente, fue entregada formalmente a sus nuevos propietarios.

Torres dijo "Ellos estaban apostando a que íbamos a fracasar."

Pero los trabajadores no se dejaron. Leer de su cooperativa en la Parte 2.

Notas en la traducción al español:

*En México, a estos “líderes” sindicales corruptos se les dice: “Charros”. El llamado charrismo sindical (sindicatos “charros”) es aquel corporativismo estatal de control obrero. Depende directa y políticamente del Partido Revolucionario Institucional (PRI); partido que representa los intereses del Estado.
** Esta parte progresiva de la Ley Federal del Trabajo (LFT), el pago de salarios caídos –es decir, el tiempo que dura un litigio laboral que debe ser pagado al trabajador si gana la demanda– prácticamente se anula con la reforma neoliberal aprobada a la (LFT) en diciembre de 2012, recién entrado el gobierno de Enrique Peña Nieto.
***La planta llantera de la hoy Cooperativa de Trabajadores Democráticos de Occidente (TRADOC), en sociedad con la Cooper Tire, se localiza en el corredor industrial de Guadalajara-El Salto. Este corredor industrial es uno de los más importantes de México, pues a lo largo se ubican grandes empresas maquiladoras electrónicas y la planta automotriz de Honda, entre otras empresas. La pequeña ciudad de El Salto está a unos 30 kilómetros de Guadalajara, aunque prácticamente está integrada a su zona metropolitana.